Piezas únicas

Crear una pieza única es un proceso que comienza mucho antes de sentarme en la mesa de joyería. A veces surge de la admiración de una obra arquitectónica a gran escala, una textura inesperada, o la sorprendente imagen irregular de una sombra sobre una superficie. En otras ocasiones, hay formas que aparecen improvisamente, resultado de recuerdos, de viajes, de geometrías que fueron guardándose en mi memoria y reaparecen en mi mente como un llamado a existir en algo tangible. Cuando me ofrendo el placer de crear una pieza que todavía no tiene dueña/o, raramente diseño sobre papel. Me gusta dejarme guiar por el instinto, probando texturas, jugando con volúmenes y escogiendo piedras que hablen una lengua indescifrable en un silencioso dialogo con el metal. El resultado son joyas que me es casi imposible recrear. Pequeñas esculturas que fijan un momento y sentimiento precisos, testigos de un tiempo y un yo irrepetibles.